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El Mar Menor es una laguna costera situada
en el SE de la Penísula Ibérica (37º 38'- 37º
50' N y 0º 41'- 0º 52' W), limita al norte con la provincia
de Alicante y al sur con el Cabo de Palos. Al Mar Menor vierten una serie de ramblas
que drenan la planicie del Campo de Cartagena (Ramblas del Albujón,
del Beal, Ponce y Carrasquilla), no existiendo nigún curso
de agua permanente. Los romanos apreciaban mucho la zona, donde desarrollaron una importante industria de salazones. Había también un importante tráfico marítimo, de lo que se desprende que tuvo que darse un asentamiento fundamentalmente industrial. Este Tráfico era posible porque en la época romana, el Mar Menor estaba prácticamente unido al Mediterráneo. Con el tiempo, ha sufrido un lento y paulatino cierre respecto al Mediterráneo y su aspecto comenzó a ser similar al actual hace unos 1.000 años. Los romanos lo llamaban Belich y lo citaban como puerto de refugio incluso para naves pesadas, pues contaba con mucha más profundidad. Antiguas crónicas, como el Libro de Montería de Alfonso X, hablan de la riqueza faunística y la belleza paisajística de esta zona. Se conoce que la fauna era muy numerosa, la Isla del Ciervo conserva el toponímico del animal que la habitó y en Pinatar se cobraban antaño jabalíes y todavía se encuentran tordos, gallinetas, ánades y otras aves acuáticas que hacen la invernada en las tibias aguas de este singular mar. De la misma manera, en escritos árabes
y cartagineses de la época se hablaba de la importancia de
las salinas situadas en la zona norte, hoy una de las zonas húmedas
más importantes de España, así como de las
artes de pesca llamadas Encañizadas, que hoy prácticamente
han desaparecido. Estos son un ejemplo de las consumadas técnicas que se emplean en la zona para la elaboración de salazones. Los antiguos mastienos ya empleaban estas técnicas de conservación del pescado mediante el salado antes que los mismos cartagineses. A todo esto hay que añadir las ricas verduras y hortalizas de la región murciana, que hacen platos como el mojete murciano, las perdices de lechuga, ensalada cantonal, los michirones, los guisantes con jamón, y el tomate y pimientos fritos. En el capítulo de postres las frutas de la zona son de excelente calidad, destacándose el melón, los melocotones y la sandía. En repostería el "Pastel Cierva". Este original postre, entre dulce y salado, es una recomendada pareja para el caldero, aunque también merece especial mención el "Tocino de Cielo" y la "Sopa Real" hecha de almendras y yema de huevo , el "arrope" elaborado con frutas y verduras maceradas con miel, y para el café un "asiatico" con leche condensada, coñac y canela. Enlaces de interes |
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